Cuento de la Ratita Presumida: Autor, Personajes, Moraleja y más

El cuento de la ratita presumida, es uno de los clásicos cuentos infantiles, que llego a tener aceptación, para su aprendizaje moralista y de valores, este cuento corto es del autor Charles Perrault, literato importante que logro grandes obras, el aprendizaje que quiso dar a conocer a través de esta historia, es la de pensar muy bien las decisiones que vamos a tomar y que no nos debemos dejar llevar por la apariencia exterior simplemente.

cuento de la ratita presumida

Cuento de La Ratita Presumida

El cuento de la ratita presumida es un clásico para los niños, que básicamente se refiere a una mala decisión que toma la pequeña ratita y que llega a perjudicar en su vida, este cuento infantil, puede incluso dejar ciertos aprendizajes para el lector; entre ellos que, no hay que apresurarse en buscar marido.

Debido a que posiblemente no estemos escogiendo a la persona ideal, asimismo se puede presentar el hecho de que las apariencias engañan, porque la ratoncita pensando que la dulce voz del gato no le iba a traer consecuencias; resulto más bien quien la pondría en peligro.

Estos son algunos de los valores que más adelante se estudiaran, y serán reflejados con detenimiento más adelante por su rico contenido en el cuento.

Veamos esta Versión Corta

Érase una vez, una pequeña ratita, que era bastante vanidosa y además presumida. Un muy buen día, en una de esas costumbres que solía hacer por las mañanas, en la cual se disponía barrer su modesta casa, a la puerta se encuentra con la sorpresa de haber hallado una muy brillante y resplandeciente moneda.

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Antes de tomarla, miro a los lados para ver quien estaría por allí, al no haber nadie, tomo la moneda de oro y, es entonces cuando comienza a preguntarse qué haría con ella y también para que la designara, si llegase a comprar algo, y se dijo:

“¡y si me compro unos dulces y deliciosos caramelos de frutas…! ¡No¡ -mejor no! – ya que posiblemente me puede doler el estómago al comerlos todos y sufriría mucho con ello”. – Y, ¿si me compro más bien unos cuantos alfileres?, se dijo asimisma –No, ya que de igual manera sufriría, si me pincho con ellos…

“¡ha ya!, lo mejor que podría hacer es comprar una linda y colorida cinta que sea de seda, ya que esta es suave”. –Con ello podre entonces, hacerme unos pequeños lazos los cuales en mí, se verán muy estupendos y consigo además que todos me envidien, y lo más importante, estos no me harán sufrir”.

Procede luego la ratita, a realizar lo que tenía previsto y en mente con dicha moneda de oro, fue, compro la cinta y, con esta hizo sus lacitos. Una vez que ella se colocara los lazos, uno en su cabeza y el otro en su colita, decidió lucirse y se dirigió al balcón de su casita, consiguiendo con ello, que los que por allí pasaran, la observaran y admiraran.

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En lo cual de pronto pasa un gran burro que al notarla le dijo: “-Buenos días pequeña ratita- hoy que te veo , y te observo bien, me parece que te encuentras muy guapa”; en lo que ella sin dudar y de forma muy alagada y presumida “¡Sr. Burro, muchas gracias!.

El burro mirándola fijamente le pregunto: -¿te quieres casar conmigo?-; ella presumida le contesta, y con tono de pregunta; -Depende, antes debes contestarme, ¿Qué sonido haces por las noches?, y sin pena le contesta y le dice: -Hiooo, hiooo-.

En eso al escucharlo, ella se tapa las grandes orejas y le dice –¡huy no!, que feo- “no puedo aceptar, ya que tu sonido me asustara”, el burro ya triste por aquel desplante, tristemente se fue desanimado y cabizbajo; en lo que el burro se va, llega otro animal a la casa de la ratita, es un gallo; y al verle se detiene sorprendido y le dijo:

-¡Buenos días ratita!, te estoy observando y hoy especialmente te encuentras muy bonita, tanta es tu belleza que me animo a pedirte que conmigo te cases, ¿quisieras aceptar?, “¡Puede ser!, pero primero me debes responder ¿Qué sonido haces por las noches?; le respondió ella.

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El gallo, se paró firmemente y alzo su cabeza, y con toda su fuerza y afinando su garganta se pone a cantar -¡kikiriki, kikiriki!; la ratita presumida refunfuñando y arrugando su pequeño rostro le respondió, -¡Ah no!, ya que con ese ruido me puedes despertar de mi profundo sueño. (ver articulo: adivinanzas de animales)

De igual manera como paso con el burro, el gallo se fue decepcionado y con desanimo se fue. Después de estos dos acontecimientos, del rechazo que le hizo la ratoncita a sus dos pretendientes, se acerca de pronto el vecino de esta, que llevaba bastante tiempo enamorado de la pretenciosa.

Era un ratoncito humilde, que todas las mañanas salía de su casa, para ver limpiando tan siquiera a su amada, ya que ella lo ignoraba. Al llegar y verla de dice:

-¡Hola vecina! Que hermosa le quedan sus lacitos, ¿son nuevos cierto?; ella le responde tan indiferente; – Ah!! Hola vecino si son nuevos. Nuevamente él le dice – “está muy bonita hoy, parece una princesa”.

– ¡Si, si gracias!, y continuo diciendo – “Gracias, pero en estos momentos no puedo seguir platicando contigo, debido a que me encuentro demasiado ocupada”. El pobre ratoncito, se retiró de forma apagada, sin esperanzas y bastante triste este, entro a su casa. En eso llega el galante señor gato, moviendo constantemente su cola y al ver a la ratita que sabe que es bien presumida le dice:

– ¡Hola señorita ratita!; ella sonrojada le contesta diciendo ¡Hola señor don gato!, tocando se sus lazos, como para presumírselos al gato. El continúo diciéndole “te encuentras en este día muy deslumbrante, ¡me preguntaba yo! Si usted ratita tan linda ¿aceptaría casarse conmigo?”.

Ella que como a todos le contesto le dijo: -¡No sé!, primero deberá responderme una pregunta ¿Qué ruido hace usted por las noches?-. ¡Miauu, miau!, muy dulcemente maulló el gato para impresionarla.

Ella alzo los ojos y alegremente le responde, -¡Claro que sí!, por supuesto que contigo yo me caso, ¡yo acepto casarme!-. El día previo a la boda, el señor gato invita a la ratoncita, y le dice que quería con ella disfrutar de un picnic, en lo profundo del bosque que queda cerca de su casa.

Encontrándose en el lugar, el gato se dispone a encender el fuego, muy contenta la ratita, llego y tomo la cesta del picnic, con la intención de acomodar todo para poner la mesa y así ayudar, al verla ella queda sorprendida y le dice al gato:

¡Señor gato! – pero si la cesta se encuentra vacía y únicamente puedo observar que hay un tenedor y un cuchillo… ¡No veo la comida! ¿Dónde estará?-; ingenua todavía continua diciendo ¿será que se calló en el camino?.

¡No, no!, y de un brinco le dice el gato respondiéndole -¡Tú, eres la deliciosa comida!- y con eso se le abalanzo encima.

Por fortuna, el ratoncito humilde, vecino de la ratoncita y quien estaba realmente enamorado de esta, astutamente sospecho de las intenciones que tendría el gato desde el inicio, por ello los había seguido cuidadosamente hasta lo profundo del bosque, sin que ellos se percataran cuando iban camino al picnic.

Al darse cuenta el ratoncito, de que la ratoncita vanidosa se encontraba en peligro, luego de que el gato se abalanzara sobre ella; vino el ratoncito tomo un palo grande, le prendió fuego exactamente a la punta, utilizando para esto la hoguera que había hecho el gato. (ver articulo: chistes largos)

Luego llego, y se lo coloco justo en la cola del malvado gato. Al sentir el gato aquello; llego y dio un buen salto, saliendo este despavorido, con dolor y con un estruendo maullido muy escalofriante -¡Miauuuu, miauuuu!. Entonces mediante esto el valiente ratoncito, logro de tal manera salvar a la ratoncita, justamente en el momento preciso.

Apenada la ratoncita, le agradece y le da un fuerte abrazo y arrepentida le dice: -¡Muchas gracias! Ratoncito; -“De nada, siempre a tu orden ratita” ahora pregunto yo ¿quisieras tu casarte conmigo?-; y después de todo, aun así le hace la misma pregunta que a todos sus pretendientes – ¿Qué haces tú por las noches?-; a lo que él le responde:

-¿Yo? Únicamente callar y dormir, preciosa ratoncita, callar y dormir-. Entonces la ratita, lo acepta muy contenta, ya que ella esperaba alguien perfecto a su vida, y aunque lo tenía siempre a un lado nunca se dio cuenta, y ahora que ya sabía de las cualidades que este tenía; estaba feliz porque sabía que él era el indicado.

A todas estas estos dos ratoncitos se llegaron a casar, invitando a todos a su boda; siendo entonces muy felices.

Autor del Cuento

Charles Perrault, es el autor que da a conocer el cuento de la ratita presumida, este literato nace el 12 de enero de 1628 y lamentablemente muere en el año de 1703, en fecha del 16 de mayo.

Muy conocido fueron las obras de Perrault en la escritura francesa; importantemente por haber recopilado numerosos cuentos y tratar de darle forma; entre estos cuentos podemos mencionar:

Consiguiendo con ello suavizar en tal sentido la crudeza que podría llegar a reflejar tales cuentos y hacerlo más atrayente al lector.

Personajes del Cuento de la Ratita Presumida

Entre los personajes incluidos en el famoso cuento de la ratita presumida se encuentran los siguientes:

  • La Ratita Presumida: la cual por pretenciosa y presumida, toma una mala decisión, llegando a convertirse en víctima de su vanidad.
  • El Vecino (Ratoncito Enamorado): que por amor y astucia llega a salvar a su querida enamorada, aun cuando ella no le hacía caso y no le dio en un principio la importancia que el esperaba.

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  • El Gato: que con su voz dulce llega a engañar a la ratoncita, le propone casarse, siendo esto una estrategia para sus verdaderas intenciones, (comerse a la pequeña ratita).
  • El Burro: que por su sonido, tan particular de los burros (rebuznado), no logra casarse con la ratita presumida ya que el ¡Hoiii, hoiii! La asustaba.
  • El Gallo: que aun cuando, se preparó para afinar su garganta y producir su canto, tampoco consiguió que la ratita le diera el sí; ya que el sonido característico de los gallos ¡kikiriki, kikiriki!, la despertaría.

Imágenes

Estas imágenes hacen alusión a los personajes que pertenecen y hacen parte del cuento de la ratita presumida; y asimismo ciertas escenas que se desarrollaron en el cuento, los cuales son los siguientes:

cuento de la ratita presumidaAquí se pueden visualizar alguno de los personajes, de una de las versiones del cuento de la ratita presumida.

Aquí esta la escena, donde la ratita al estar limpiando fuera de su casa, se consigue la moneda de oro, la que luego utiliza para comprarse unos lazos.

Moraleja de la Ratita Presumida

Es preciso mencionar algo que, se ve bastante marcado en este cuento de la ratita presumida, y es que no debemos únicamente basarnos en la apariencia exterior de las personas, ya que estas pueden aparentar ser buenas y, resulta que son lo contrario, son muy malos.

Y por no darnos el lujo de conocerlos, bien pueden llegar a perjudicarnos gravemente, por lo cual es recomendable, no precipitarnos al tomar decisiones que posiblemente cambiarían el destino de nuestras vidas, aún más si se trata de algo tan importante como el casamiento.

Leamos este Análisis del Cuento de la Gatita Presumida

Si nos vamos a la época, en la cual se basa el contexto del cuento de la ratita presumida, era un tiempo donde la sociedad por supuesto era muy distinta a la que se presenta en la actualidad. Para ese entonces lo que enseñaba la lectura, era sin duda que ser presumidos podría acarrear ciertas consecuencias graves.

Asimismo enseña, que no se puede tomar decisiones a la ligera en un tema como el casamiento y mucho menos, si la referencia con la que se cuenta es la apariencia de una persona a la cual apenas se conoce. (ver articulo: chistes de nombres)

 

Sin más, esto es lo que ocurrió con la ratita, al aceptar al gato que se mostraba como el mejor candidato con el cual ella  podía estar, resultando ser en realidad el peor de todos. Hay que recalcar además, que el casamiento es una decisión muy importante y no debería escoger al azar.

En este caso podemos decir que nos sostenemos en el dicho que dice “es mejor estar solo que mal acompañado”. Ahora bien, es bueno que se analicen los valores que se puedan desarrollar dentro del cuento de la ratita presumida, que cabe recalcar que sería lo más positivo del asunto.

Y es que si existen hombres que si son sensibles, buenos y que buscan la protección de la persona a la que quieren. Tal caso es manifestado en el ratoncito que, aunque la ratita no le prestaba atención, su instinto de protección, permitió que este la siguiera hasta el bosque donde era el picnic; logrando así rescatarla y quedando al final con ella.

Aunque, para ciertas personas, le resultaría esta parte del cuento, algo que exalta el machismo, por que diera a entender que las mujeres no pueden protegerse por si misma y necesitan de un hombre que las rescate de sus malas decisiones.

Pero cabe destacar que lo dicho anteriormente, no era la verdadera intención del autor sobre el aprendizaje que tendría, para el cuento de la ratita presumida; más bien era que las personas, se dieran cuenta de los problemas, que podría acarrear, el hecho de dejarnos llevar por la apariencia externa.

Para finalizar, podemos decir, lo importante que es que los cuentos tengan un aprendizaje luego de su desarrollo, y que se comience a impartir los valores a partir de la infancia, y la mejor herramienta con la que se puede contar son con los cuentos que atraen mucho a los niños y si son animados, pues mucho más.

Asimismo se debe presentar siempre, ya esto para el lector, realizar un breve análisis sobre lo leído, para ver el impacto que ha traído el nutrirnos de la lectura, tanto en los cuentos, como en las novelas y otras obras. Compartir las historias es algo significativo, ya que podemos aunque no se crea, hacer un cambio interno a otras personas que se asocian con los cuentos.

Finalmente un Vídeo que Podrás Disfrutar

Aquí en este vídeo, podrás contar con la historia animada del cuento de la ratita presumida; la cual cuenta con la narración del cuento, mientras que se visualiza en dicho cuento la animación de los personajes involucrados, esta es una de las tantas versiones que se han presentado para el disfrute de los niños.

Donde cambian un tanto la trama, asimismo incluyen otros personajes que anteriormente no se habían expuesto, lo mejor es que disfrutes por tu propia cuenta de este vídeo que se presenta a continuación.

Lo mejor del cuento, que como todos tiene un final feliz, se cumple como una especie de justicia, ya que el ratoncito rechazado queda con la ratita y el gato obtiene su lección.

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